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¿Sabías que las aguas minerales carbonatadas ayudan a prevenir la caries?

Imagen de muchas botellas de diferentes tipos de aguas carbonatadas juntas.

Efecto de la ingesta de aguas carbonatadas sobre la capacidad tamponadora de la saliva

Las aguas carbonatadas puede ayudar a nuestra saliva ¿Pero como?Imagen de muchas botellas de diferentes tipos de aguas carbonatadas juntas.

La saliva es un líquido claro, neutro, débilmente ácido, ligeramente viscoso, y que es segregado por las glándulas salivales, que son la parótida, glándulas submaxilares y sublinguales, y por las pequeñas glándulas mucosas de la boca. Sus cometidos principales, aunque no únicos, son humedecer y ablandar los alimentos, y mantener la boca húmeda. Contiene, principalmente, ptialina (enzima digestivo), mucina, seroalbúmina, globulina, leucocitos, restos epiteliales y tiocinato potásico.

La saliva cumple un papel importantísimo para mantener un equilibrio apropiado en el medio bucal: entre las numerosas funciones que tiene, nos importan especialmente aquellas que, dependiendo de su presencia, composición, y cantidad en ciertos momentos, determinan algunos cambios en el hábitat bucal, influyendo sobre los determinantes del ecosistema de la placa bacteriana. Estas funciones son:

Acciones

Acción mecánica: Determina la limpieza de las superficies dentales y facilita la lubricación del contenido y continente de la cavidad bucal.

Capacidad tampón, que se refiere a la neutralización de los ácidos, modificando el descenso del pH. Los sistemas de tampón salivales son los siguientes:

Bicarbonato – carbonato (C03H –C03H2) pK = 6,1

Fosfato – ácido fosfórico (P04W –PO4H2) pK = 6.8

Amoníaco — Degradación de la urea

Capacidad remineralizadora, que reduce la solubilidad del esmalte por el aporte de fosfatos, fluoruros y calcio.

Acción antibacteriana, ya que en su composición hay algunos enzimas (lisozima, mutinas, inhibinas, etc.), los sistemas de la lactoperoxidasa y lactoferrina, inmunoglobulinas (IgA secretora), etc.

Composicion

Su composición de proteínas ricas en prolina (25-42%), con contenido alto en glicina y glutamato, sobre todo la proteína B o estaterina, parece favorecer la precipitación y crecimiento de los cristales de fosfato de calcio, y servir de factor de transferencia del calcio y fosfatos. Existe además en la saliva un factor elevador del pH, llamado sialina, que es un tetrapéptido que, junto con la urea salival y su producto resultante de la acción de las ureasas bacterianas, parece frenar o limitar la caída del pH salival.

Otros aspectos de relativa importancia serían la viscosidad de las secreciones salivales, que podrían influir sobre la agregación de los microorganismos, y el aclaramiento de glucosa, en parte relacionado con la viscosidad salival.

De todas éstas, la capacidad para neutralizar los cambios de pH que se producen en la cavidad oral en diferentes situaciones es tal vez la función más importante de la saliva. Esta capacidad recibe el nombre de capacidad tampón, y puede medirse en la clínica con diferentes sistemas comercializados. Si el valor de capacidad tampón es bajo, el riesgo de caries es elevado, aunque un valor alto no garantiza la protección frente a la caries (ya que hay otros factores involucrados, como sabemos).

Los valores finales del pH en la saliva estimulada son los siguientes:

Normal: de 5,75 a 6,75

Muy bajo: por debajo de 4.

 

 

Otras pruebas, como la de Snyder y Alban, se basan en determinar la capacidad de las bacterias salivales para producir ácido al inocular una muestra en un medio con agar, rico en glucosa, y que contiene un indicador de pH. Los microorganismos presentes en la saliva metabolizan la glucosa, produciendo ácido, y esto origina una reducción del pH que modifica el color verde original del medio, llevándolo al amarillo.

Los resultados se correlacionan con los niveles de lactobacillus en la saliva, siendo útiles para valorar los progresos conseguidos por los pacientes en programas de control de placa y dieta.

La capacidad tamponadora de la saliva, además de otras funciones propias de ésta, puede verse favorecida o aumentada por la ingesta de aguas carbonatadas del tipo Malavella.

En efecto: su composición electrolítica en bicarbonatos, sodio, cloruros, calcio y otros elementos favorece sin duda la protección de los dientes por parte de la saliva.

 

Conclusion

Por ello, se puede afirmar que las aguas carbonatadas del tipo Malavella serán útiles particularmente en las personas cuya capacidad tampón, según determinan las pruebas que comentábamos antes, es escasa y para favorecer la función protectora de las salivas en la población en general.

Si a esta característica en la composición del agua de Malavella se añade su contenido en fluoruros, tenemos que las aguas carbonatadas de Malavella pueden contribuir de forma muy positiva a prevenir la caries en general, y especialmente en las personas con una predisposición a desarrollarla.

 

Dr. Eduardo Padrós Serrat
Odontólogo. Especialista en Ortodoncia

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